
El Teatro Olympia y la Casa Natalicia de Sant Vicent Ferrer quedan incorporados como Bienes de Relevancia Local al Plan Especial de Protección de Ciutat Vella. El Pleno del Ayuntamiento de València ha dado cuenta este martes, 29 de septiembre, de la aprobación definitiva de la modificación que recoge ambos inmuebles. El acuerdo procede de la Comisión Territorial de Urbanismo de la Generalitat, según la información municipal.
La noticia reúne dos espacios con usos y trayectorias distintos. Uno pertenece a la historia de los espectáculos y sigue ofreciendo funciones. El otro conserva la memoria del santo y forma parte del patrimonio municipal. Su inclusión en el planeamiento permite identificarlos expresamente dentro de la protección del centro histórico. Para entender qué se reconoce, conviene mirar la historia material de cada edificio y las transformaciones que han mantenido su presencia en la ciudad.
El Olympia, entre el teatro y el cine
La historia publicada por el propio Olympia sitúa su inauguración el 10 de noviembre de 1915. Vicente Rodríguez Martín levantó el teatro sobre el solar del antiguo convento de San Gregorio, en la calle de Sant Vicent Màrtir. La apertura se celebró con El barbero de Sevilla, de Rossini. Desde sus primeros años, el recinto acogió compañías e intérpretes que contribuyeron a integrarlo en la vida cultural valenciana.
El cine ocupó una parte prolongada de su trayectoria. Después de más de cincuenta años dedicado a las proyecciones, el edificio recuperó la actividad escénica en 1984. Esa sucesión de usos ayuda a comprender que el valor de una sala histórica incluye también las distintas maneras en que el público la ha utilizado. Su historia atraviesa generaciones que pudieron conocerla como cine, como teatro o a través de ambas experiencias.
La sociedad titular es Olympia Metropolitana. El relato de la empresa documenta, además, una actividad de gestión que se extiende a otros espacios escénicos. La protección anunciada ahora corresponde al inmueble de València. La sala a la italiana y su marquesina son dos rasgos destacados por el Ayuntamiento al explicar el reconocimiento.
Una casa reconstruida a lo largo del tiempo
La ficha municipal del Pouet permite situar otra historia de continuidad y cambios. La casa solariega de la familia Ferrer fue adquirida por la ciudad en 1573 y reedificada casi por completo en 1677. Las intervenciones posteriores culminaron en una reconstrucción de 1955, a cargo del arquitecto Vicente Valls, siguiendo referencias del gótico civil valenciano.
Ese recorrido importa al observar el edificio: la vinculación histórica con Sant Vicent convive con una arquitectura que ha pasado por reconstrucciones. La ficha de Infociudad describe dos cuerpos unidos por una torre almenada y destaca la decoración cerámica del pozo, fechada en el siglo XVIII. Son elementos concretos que permiten reconocer el conjunto más allá de su nombre popular.
El acceso se sitúa en el entorno de las calles del Mar y del Pouet de Sant Vicent, en la Xerea. Para una visita, la ficha municipal ofrece los datos del equipamiento. La noticia patrimonial no anuncia un horario nuevo ni una apertura extraordinaria. La información de acceso debe consultarse por separado antes de desplazarse.
La conservación también se explica por sus obras
La rehabilitación municipal terminada en 2021 ofrece un antecedente útil de los problemas que puede afrontar un edificio histórico. El Ayuntamiento informó entonces de daños estructurales, constructivos y de humedad. La intervención incluyó trabajos sobre la cubierta, donde se habían detectado deterioros de la madera, y un sistema de control frente a termitas.
En el semisótano se actuó sobre las humedades mediante drenaje, control y ventilación. También se recuperó la bóveda de la capilla principal, con trabajos sobre los revestimientos y la decoración. La actuación incorporó instalaciones de detección y alarma contra incendios. Aquella información describe una obra ya realizada, no un proyecto nuevo vinculado al acuerdo de este septiembre.
El antecedente muestra por qué la conservación necesita atender tanto a los elementos visibles como a lo que sostiene el edificio. Una fachada reconocible no explica por sí sola el estado de una cubierta o las condiciones de un espacio interior. En el Pouet, la restauración y la identificación patrimonial forman parte de momentos diferentes de ese cuidado.
La decisión comunicada este martes añade así dos referencias expresas al planeamiento de Ciutat Vella. Para el lector, sus historias ofrecen dos entradas al mismo centro histórico: una sala que volvió al teatro después del cine y una casa cuya memoria se ha transmitido entre reconstrucciones y trabajos de conservación.