La Diputació de València ha pedido al Ministerio de Cultura que tramite una ayuda directa para cofinanciar la rehabilitación del Teatro Principal. La petición, firmada por el presidente provincial, Vicent Mompó, se conoció el 5 de octubre, trece días después del cierre del edificio por seguridad. La carta solicita una reunión con el ministro Ernest Urtasun y cifra la inversión total necesaria en torno a 50 millones de euros. No determina cuánto tendría que aportar el Estado.

La carta pide iniciar un procedimiento, no anuncia una concesión

El escrito solicita que el Ministerio ponga en marcha los trámites para una subvención directa de carácter singular y que el Gobierno pueda aprobarla mediante un real decreto. La Diputació invoca la Ley General de Subvenciones, que permite esta vía de forma excepcional cuando se acreditan razones de interés público, social o económico, u otras razones justificadas que dificultan una convocatoria pública. La norma prevé que el Gobierno regule estas subvenciones por real decreto, a propuesta del ministerio competente y con informe previo de Hacienda.

Ese recorrido pendiente distingue la petición de una financiación aprobada. La carta no confirma que el Ministerio haya aceptado la propuesta, no fija la aportación estatal ni contiene un reparto entre administraciones. Para que exista una ayuda concedida hace falta que el Ejecutivo examine la solicitud, determine sus condiciones y apruebe el instrumento normativo correspondiente. La alusión a un real decreto en la carta describe el paso que pide la Diputació, no una decisión tomada por el Consejo de Ministros.

Mompó también pide reunirse con Urtasun a la mayor brevedad para exponer el alcance de la intervención y estudiar vías de colaboración. El objetivo que plantea la corporación provincial es que la rehabilitación sea cofinanciada, con participación del Estado, porque considera que el importe excede lo que puede asumir en solitario sin comprometer sus obligaciones con los municipios de la provincia. En la carta se justifica la ayuda excepcional por la urgencia y singularidad del edificio y por la necesidad de no depender de los plazos de una convocatoria competitiva ordinaria.

Un coste estimado de unos 50 millones

La cantidad se refiere al coste total de la rehabilitación, no a una subvención estatal ya cuantificada. La carta sitúa la inversión en torno a 50 millones de euros. Sin un presupuesto desglosado, debe leerse como una aproximación al orden de magnitud de la obra, no como un importe definitivo ni como el dinero que se solicita al Ministerio.

La memoria técnica adjunta a la carta fue elaborada por el Servicio de Proyectos Técnicos y Mantenimiento de la Diputació. La actuación debe atender a la seguridad, la estanqueidad, la accesibilidad, la conservación y el funcionamiento del inmueble. El escrito no incluye un desglose de partidas, las aportaciones que se pedirían a cada administración ni un calendario de contratación y obras. Por eso, la cifra no permite anticipar cuánto tiempo requeriría la intervención o cuándo podría reabrir la sala.

La Diputació sostiene que atender estas necesidades requiere una respuesta compartida. La discusión financiera se suma a una cuestión patrimonial: el Teatro Principal está catalogado como Bien de Interés Cultural y la rehabilitación tendría que compatibilizar el uso escénico con la conservación del edificio. Esa condición ayuda a explicar por qué el planteamiento provincial habla de una intervención completa y no solo de reparar una parte concreta, aunque los detalles técnicos y las soluciones finales dependerán de los proyectos y autorizaciones que se tramiten.

El cierre responde a una evaluación técnica

La Diputació ordenó el cierre el 22 de septiembre, después de recibir un informe pericial sobre el estado del teatro. La institución señaló entonces deficiencias estructurales y funcionales, entre ellas problemas para garantizar una evacuación adecuada. La información sobre la pericial describió también riesgos de desprendimientos en elementos de fachada, salidas de emergencia bloqueadas o inutilizadas y carencias de protección contra incendios. La pericial no apreciaba un riesgo inminente de colapso, aunque describía deficiencias graves de funcionamiento, seguridad y conservación.

El cierre se mantendrá mientras no se adopten y ejecuten las medidas que permitan recuperar las condiciones de seguridad y uso. La solicitud de dinero no modifica esa situación y tampoco establece una fecha de reapertura. Antes de que el teatro pueda volver a recibir público, la intervención tendrá que resolver los problemas identificados y acreditar que el inmueble cumple las condiciones exigibles. El propio escrito de Mompó presenta esa necesidad como razón para reclamar una actuación urgente, pero no publica una secuencia de obra o una fecha concreta.

Las funciones siguen en otras salas

El cierre afecta al público y a las compañías que tenían actuaciones previstas, aunque el Institut Valencià de Cultura reorganizó la programación para conservarla en València. En su comunicación del 29 de septiembre, la Conselleria confirmó que mantenía los espectáculos, el número de funciones y las contrataciones con los equipos artísticos. El Teatre Martín i Soler del Palau de les Arts concentra buena parte del cartel trasladado. Otras funciones se recolocaron en el Rialto y el Teatre El Musical, y la programación incluye actuaciones fuera de la ciudad.

Para quienes asisten, el cambio principal es la sala de cada función y, en algunos casos, la fecha. La continuidad del cartel evita que el cierre del Principal suprima las representaciones anunciadas, pero no sustituye el edificio ni resuelve su rehabilitación. La actividad escénica puede mantenerse en espacios alternativos mientras la sala histórica permanece clausurada.

La petición al Ministerio abre una negociación institucional y presupuestaria cuya respuesta aún debe concretarse. Quedan por definir la cuantía pública que aportaría cada administración, las condiciones de la eventual subvención y los pasos técnicos y administrativos para ejecutar las obras. Los espectáculos continúan en otras salas mientras la recuperación del edificio permanece pendiente.